Bienvenid@ a mi blog literario

Un blog creado para los amantes de la literatura. En él encontrarás artículos sobre webs donde descargar ebooks de forma gratuita, reseñas sobre libros actuales que merece la pena leer, post con información útil para escritores noveles que quieren publicar y todo lo que te gustaría saber sobre GABRIEL y EL TIPO DEL ABRIGO GRIS, primera y segunda parte de la trilogía INGER: puntos de venta, reseñas y recomendaciones, presentaciones en ciudades españolas, entrevistas…    Si ves que falta algo, no dudes en preguntarme  🙂 

GABRIEL (Trilogía Inger) ¿Qué harías si apareciese el amor de tu vida cuando ya estás muerto?

Vanesa Paredes González. Editorial Acen. 2018.

ISBN: 978-84-949167-9-3.

“Si crees que encontrar el amor de tu vida te da la felicidad absoluta: te equivocas. Cuando yo encontré al mío, ESTABA MUERTO. Si, has leído bien, todas las deliciosas expectativas de un joven de 19 años como yo, con una vida envidiable, se fueron al traste… Pero no es eso de lo que quiero hablarte; lo que quiero contarte es la historia de amor más alucinante que leerás jamás…”

Puedes comprar Gabriel en formato papel todas las librerías de España, en la web de Amazon o si lo prefieres DEDICADO, en la web de la editorial:

Web editorial (página “Gabriel”)

Si prefieres en formato digital (ebook) puedes adquirirlo en la webs de Casa del Libro, FNAC o en la plataforma TAGUS.

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Presentación de Gabriel en la librería Argot de Castellón

EL TIPO DEL ABRIGO GRIS ( Trilogía Inger). Sólo uno de los dos sobrevivirá.

Vanesa Paredes González. Editorial Círculo Rojo. 2019.

ISBN: 978-84-1338-518-1

De todos los espíritus malignos que vagan por la zona de los Cárpatos, el de Mihai Ivanov era, con total seguridad, el más peligroso. Aun así, hubiera deseado que nuestro primer encuentro se produjese mientras todavía carecía de su cuerpo, y no después de
haberlo recuperado; tal y como sucedió en el verano más aterrador de toda mi vida.

Web de la editorial (página de El tipo del abrigo gris)

También puedes contactar directamente conmigo:

  • Para comprar tu ejemplar de “Gabriel” o de “El tipo del abrigo gris”  DEDICADO
  • Para solicitarme una revisión de tu manuscrito (desde abril de 2019 estoy ayudando a autores noveles y consagrados a pulir sus textos realizando correcciones literarias, tanto ortotipográficas como de estilo, con excelentes valoraciones por su parte).
  • Para hacerme llegar tus comentarios, dudas o sugerencias:

Contacta conmigo

Espero que mi blog sea de tu agrado.

¿Puede una estrategia bien ideada cambiar a toda una sociedad? Los lobos no piden perdón.

Cuando un thriller es bueno, consigue atraparte; cuando, además, pretende abrir los ojos del lector a la realidad actual, es imperativo recomendarlo.

 

Todo el país está conmocionado por la noticia. El secretario de Estado ha sido detenido y acusado de la muerte extremadamente violenta de siete mujeres.

“Hice todo lo que hice porque sé que en unos años estaré fuera de la cárcel. ¿Diez? ¿Doce? Quizá algunos más. Pero después seguiré con vida y sí, volveré a matar”

Bajo esta atractiva premisa arranca el thriller “Los lobos no piden perdón“, debut literario del escritor español Miguel Conde-Lobato bajo el sello de ediciones B. Sin embargo, la novela no se queda en un historia adictiva bien contada, si no que pretende hacer reflexionar al lector acerca de una cuestión primordial en los tiempos que vivimos: ¿Puede una idea convertida en estrategia cambiar a toda una sociedad? ¿Hasta que punto las personas somos “manejables” bajo una corriente de opinión pública creada con el fin de lograr un objetivo concreto?

El autor es capaz de mantenerte pegado a la novela durante más de cuatrocientas páginas, todo un logro para cualquier escritor y más aún para un escritor novel. El desarrollo de la trama te incita irremediablemente a obtener tus propias teorías, como en todo buen thriller, pero no satisfecho con ello, te hará cuestionarte, no solo tu posición frente a la controvertida pena de muerte, si no frente a muchas ideas que consideras propias y que, quizá, no lo sean tanto.

The maze runner y el laberinto de la redependencia.

Maravillosas redes sociales… Sirven para hacer nuevos amigos, presumir de viajes, silueta, logros personales, para “publicitar” tus productos sin coste ¿Sin coste? Hoy, en este blog, hablamos de El laberinto de la redependencia ( a veces invento palabras, no olvides que LA PALABRA TIENE PODER).

 

Cuando abres un perfil, ya sea personal o profesional, en una red social ABIERTA AL MUNDO descubres ante ti un paraíso de color, un planeta entero de posibilidades por compartir; pero… ¿Siempre tiene que haber un pero? ¿En serio? ¿No comparto solo lo que quiera y cuando quiera? Sí, y no. Vamos a hablar, más en serio, de The maze runner * y el laberinto de la redependencia.

Quienes llevamos, al menos, un par de años utilizando las redes sociales (especialmente aquellos que lo hacemos de forma profesional) nos hemos dado cuenta de que no todo es “paraíso de color” en las redes sociales. Lo que comienza como un mundo de posibilidades “gratuitas”, acaba siendo un auténtico laberinto de redependencia en el que, quien deja de correr un solo día, pierde posiciones, literalmente. Sí, un solo día sin actividad en la red implica pérdida de seguidores, de efectividad (likes, comentarios…) y una vuelta al “trabajo” cada vez más tediosa (por utilizar una palabra más suave). Entonces, descubres que “tienes que estar ahí”, que no puedes parar de correr y “tachán” ya formas parte del laberinto de la redependencia.

¿Nadie te advirtió sobre esto? Pues corre, mira tutoriales en YouTube, lee blogs en internet, aprende de los “influencers” para comprender cómo funcionan los maravillosos algoritmos de Facebook, Instagram, Tik Tok… y ponte a publicar post (al menos dos a la semana) a publicar stories (al menos, una o dos diarias) a hacer Reels ( Ahh, ¿que no sabes? Corre, corre a aprender de los mejores) como mínimo dos semanales, bien currados, con música, que se te vea a ti (sí, la vergüenza también penaliza, tendrás menos likes, menos comentarios y tu Reel se dejará de mostrar en un par de días, en lugar de mantenerse los seis que logran los más vistos) Y, por supuesto, dedícale una media diaria de una hora a cada red social dando likes, comentando y compartiendo si quieres reciprocidad. Ya de los hashtag hablaremos otro día que haga menos calor…

¿Qué me dices de las fan page de facebook? Sí, casi mejor ni hablar. Años de esfuerzo perdido para conseguir visibilidad en la red y que, de cada mil seguidores, se muestre tu post a un 2% de ellos de forma orgánica, es decir, si no pagas “Estás muerto come zanahorias” (en efecto, todavía no me he recuperado de Zootrópolis, todo lleva su tiempo).

Como ves, las redes sociales no se van de vacaciones, de modo que tú tampoco. Bueno, puedes irte pero tendrás que mostrarnos tu destino tarde o temprano (mejor temprano, o dejamos de seguirte) lo que vas a comer y cenar, si mantienes tus michelines a raya… Míralo por el lado bueno: si no dejas de correr, tampoco engordas.

* “El corredor del laberinto” es una saga literaria muy popular a nivel mundial, con una exitosa adaptación cinematográfica.

Bebé prematuro VS bebé formado

En este post hablaremos sobre retoños literarios prematuros y bebés de papel a término, es decir, bien formados. Entre uno y otro puede haber cientos de ventas de diferencia y, lo más importante, el ánimo necesario para seguir escribiendo.

Como correctora literaria, me encuentro a diario autores que me hablan de lo importantes que son para ellos los libros que han escrito. Es lógico, comprendo perfectamente, como autora que soy, lo que significa dar a luz a un retoño literario.

El problema viene, más especialmente en el caso de los autores noveles, en el deseo de verle la cara cuanto antes a su retoño literario, una impaciencia que juega claramente en su contra para lograr un bebé literario bien formado en lugar de un feto prematuro.

La pregunta es clara: ¿Preferirías verle la cara a tu hijo a los seis meses, aún a riesgo de que termine en la incubadora, o tener la paciencia que requiere un bebé a término con tal de que nazca sano?

La respuesta puede parecer muy obvia, pero en el caso de los bebés literarios la cosa se complica demasiado cuando el deseo de verle la cara cuanto antes se antepone al de publicar un trabajo bien hecho.

En otros post he explicado más extensamente que no se debe enviar a un corrector profesional para revisión un manuscrito que no haya sido revisado por el propio autor un mínimo de tres veces, la primera nunca antes de mes o mes y medio de haberlo terminado ( por aquello de que no lo lees, sino que supones lo que dice por tenerlo fresco en la memoria) la segunda después de otro mes o dos, preferiblemente impreso en papel y leído en voz alta y la tercera, tras conocer las observaciones de los lectores beta (como siempre digo, tu abuela y tu novi@ no sirven, por aquello de que te quieren demasiado y solo lo van a elogiar).

Una vez convencido de tu manuscrito, necesitas un corrector profesional que realice una revisión ortotipográfica y de estilo, si no quieres que tu libro se publique de cualquier manera, con errores que tirarán por tierra el trabajo de meses, e incluso años, y con una imagen de “autor mediocre” de la que ya no podrás salir ileso, ni moral ni económicamente.

No hablo de faltas de ortografía garrafales ( que también, suelo encontrar pocas, pero las hay) sino de palabras a las que les faltan letras, a las que el programa de textos cambia a su antojo “pensando” que querías decir otra cosa muy distinta, de muchos fallos ortotipográficos ( el que más me encuentro es el de los diálogos precedidos de guiones cortos en lugar de largos) y sobre todo, de estilo, con frases incorrectas propias del lenguaje hablado por las que “el hombre de la RAE” de José Mota se sacaría los ojos ( como “detrás suyo”, “en verdad” o “habían siete personas”, entre otros), fallos muy típicos de los que ya tenemos una edad y aprendimos a acentuar los “solo” los “aquel” los “guion” y muchas otras palabras que ya no deben llevar tilde o frases larguísimas y enrevesadas difíciles de comprender en una primera lectura ( importantísimo esto). En resumen, un conjunto de errores muy comunes que acaban marcando la diferencia entre un libro profesional ( bebé a término) y uno chapucero (bebé prematuro).

En este punto ( aunque no me gusta nada que se alargue el texto demasiado y te quite más tiempo del necesario) te diré que no creas que la solución está en las editoriales. Si eres autor novel, especialmente, podrás acceder a una tradicional siempre que tu manuscrito haya sido revisado por un corrector: si la primera página ya contiene varios errores “Estás muerto come zanahorias”.

También podrías pensar que, en caso de tener una suerte que no te la creas ( más que suerte, diría el talento de un Premio Nobel de Literatura y muy pocos manuscritos a valorar cuando lean el tuyo, harto improbable) y recibas un sí para publicar, la editorial tradicional se encargará de hacer una revisión del texto a fondo, tal y como sería lógico. Sin embargo, debes tener en cuenta que las editoriales pequeñas cuentan con un máximo de dos o tres personas trabajando y la labor de maquetación, diseño y revisión del texto las suele hacer la misma persona, lo que hace muy fácil que se le pasen (o no tenga especialización profesional en corrección de textos) muchos errores importantes a lo largo de todo el manuscrito (esto no me lo saco de la manga, puedes preguntar a otros autores que ya hayan publicado lo mal que sienta que te digan los lectores que te conocen en persona o a través de redes sociales que han encontrado numerosos fallos en el libro y cómo es que en la editorial no los han visto). Con respecto a las editoriales de autopublicación, los costes de corrección siempre se pagan a parte, es decir, si quieres revisión, hay un coste considerable, si no, se publicará tal cual lo envíes.

Por todo esto, comprenderás que un bebé literario que se publica prematuro, sin revisiones del autor, de lectores beta y de un corrector profesional por el deseo de verle la cara cuanto antes, dista muchísimo de uno bien formado ( en tiempo pueden ser unos cinco o seis meses más de paciencia, piénsalo) y en valoraciones de los lectores (en Amazon es sencillo valorar un libro para cualquiera y no querrás ver opiniones de una sola estrella en el tuyo ) y ventas ( que tienen mucho que ver con la opinión de quien te lea, de las estrellitas de Amazon, del boca a boca y de las recomendaciones que recibas en redes y blogs) puede haber, literalmente, un abismo.

Si tienes cualquier pregunta o consulta o quieres un bebé bien formado, rellena el siguiente formulario. Gracias por leerme y dedicar tu tiempo a este artículo.

Poesía que desnuda el alma: El arte de desnudar de Colwyn Miguel.

Desnudar los sentidos, liberarlos de todo artificio creado por el hombre, en busca de una mirada limpia, es la pretensión de El arte de desnudar el nuevo poemario del autor Colwyn Miguel.

El arte de desnudar de [Colwyn Miguel]

A través de una serie de poemas y algún relato, el escritor mexicano se desnuda ante los lectores para mostrar su yo más profundo, ese que, como todos, a veces sufre, ese que, como pocos, es capaz de admirar la belleza de una sonrisa: 

“Converge lo infinito y lo eterno cuando sonríes”. 

Porque el arte de desnudar la palabra requiere mucho valor, una mirada introspectiva que aterra al más osado de los hombres; al fin y al cabo, el ejercicio de la escritura solo es eficaz cuando el propio escritor se atreve a desnudarse de verdad.

“Si se desnuda la palabra, queda la poesía”.

Si te atreves con este poemario, no saldrás ileso de ti mismo.

El arte de desnudar. Colwyn Miguel. Amazon.

El maravilloso mundo creado por Alma Labiur en La tierra de las puertas.

La Tierra de las Puertas necesita una Guardiana:

“Si escuchas mi voz, es porque eres una arpía, solo ellas tienen el poder necesario para abrir el Libro Azul y oír mi relato. Me llaman Ándra y, en este instante, te otorgo el rango de guardiana. Tu historia será la mía y la mía será la tuya, pues ahora, cuando mi narración concluya, pasado y presente se escribirán en él”. 

 

La tierra de las puertas Volumen 1 cuenta con una trama elaborada, con personajes trabajados y con escenarios magníficos. Es la historia de un descubrimiento revelador donde encontrarás reinos y habitantes fantásticos con una misión muy específica en el desarrollo de los acontecimientos.

La imaginación de esta escritora es altamente prolífica. Si algo llama la atención de esta saga es el deseo de su autora de mostrar al lector el mundo que ha creado en su imaginación, tanto es así, que todos los libros cuentan -o contarán, ya que, de momento, ha publicado los dos primeros volúmenes- con ilustraciones a color de personajes y escenarios.

La narración, sencilla pero cuidada, es ideal para contribuir con eficacia a crear un hábito lector en niños y adolescentes. Sin embargo, sería un error encasillar esta novela en el género juvenil, pues no estamos ante una trama simplista, sino ante sucesos entrelazados de interés creciente que dejan al lector con ganas de adquirir el segundo volumen.

Dice la autora con gran acierto en esta novela: “No es lo que se tiene lo que concede valía al ser. Es lo que uno hace durante el tiempo otorgado, lo que marca la huella de su paso.” Con esta historia de fantasía, Alma Labiur dejará una hermosa huella personal para la posteridad. 

Si quieres saber más sobre este libro fantástico haz click en el enlace: 

https://www.amazon.es/Tierra-las-Puertas-Volumen/dp/B08QGNMD93/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1614007987&sr=1-1-fkmr0

Un cuento muy extraño.

Había una vez un mundo, sí, un planeta entero, no un reino ni un país, era un mundo inmenso y dispar… o no tanto. El caso es que sus habitantes eran irreflexivos, impulsivos y poco lógicos. Habían olvidado pensar por sí mismos, lo habían olvidado o quizá, preferían ignorarlo.

En aquel extraño mundo, se temía al que no llevara el rostro oculto; se le consideraba un auténtico asesino. El motivo no era otro que una nueva enfermedad de la que la mayoría de sus portadores desconocían estar enfermos. Sí, por primera vez en la historia de ese planeta, surgió una enfermedad mortal que muchos pasaban sin enterarse; no sentían nada dentro de su organismo y tampoco se veía exteriormente. Todo el mundo tenía miedo de todo el mundo, porque era imposible saber quién estaba contagiado de esa rara enfermedad mortal sin síntomas en tantos portadores.

Los gobernantes de aquel mundo, argumentando una prioridad de la salud pública y una preocupación que nunca antes habían mostrado por sus ciudadanos, cerraron todos los centros de salud de atención primaria y pospusieron numerosas operaciones urgentes. Pero a nadie le pareció extraño porque, según creían, la sociedad nunca se había enfrentado a nada semejante.

Dicha enfermedad causaba una mortandad menor al 2% de los contagiados, la inmensa mayoría de ellos de más de 80 años de edad o con patologías severas previas, del mismo modo que otras enfermedades similares lo hicieron en el pasado o lo seguían haciendo en el presente. Pero nadie se paró a pensar en esos datos, porque el miedo infundido les paralizaba demasiado.

Muchos de ellos perdieron su trabajo y no podían alimentar a sus familias; sin embargo, solo algunos se atrevieron a protestar en las calles. Los que conservaban su salario, osaron tacharlos de insolidarios, pésimos ciudadanos e incluso peligrosos. La policía tuvo que ponerles multas cuantiosas para solucionarlo.

Los habitantes de aquel mundo vivían aterrados, tanto, que obedecían ciegamente a sus gobernantes, quienes les privaron de derechos fundamentales, como poder salir a la calle, aunque no estuvieran contagiados, o expresar su opinión libremente. Nacieron nuevas leyes sobre “bulos” e información falsa, mediante las cuales eliminaban de inmediato cualquier opinión contraria a la suya. Poco después, comenzaron a vigilar sus movimientos y hábitos para controlar dónde estaban en cada momento, esgrimiendo el mismo argumento de la prioridad de la salud pública. Sorprendentemente, los ciudadanos de ese mundo tampoco vieron señales de alarma. Como decía, la mayoría de los habitantes de ese planeta no optaba por la reflexión ni buscaba más información que la que les proporcionaban sus gobiernos, en los que confiaban plenamente porque jamás mentían ni pretendían quedarse con dinero público que no les perteneciera. Estos ciudadanos preferían la falsa comodidad que otorga una obediencia ciega, haciendo todo lo que se les pedía sin cuestionarse nada.

Y te preguntarás: ¿Qué pasó al final? ¿Los ciudadanos hicieron algo para cambiar la situación? Resulta que la respuesta a eso, la tienes tú.

Este cuento pretende únicamente invitar a a reflexión, no negar una evidencia ni menospreciar a nadie que esté padeciendo este terrible virus y, muchísimo menos, negar que muchos hayan muerto. Ni todo es blanco ni todo negro, siempre hay gamas de grises. Discernir utilizando la lógica y buscar la verdad en otros medios de información te dará un criterio más acertado de lo que está pasando. Piensa sobre lo que te dicen y si todo lo que ves y escuchas realmente tiene alguna lógica. Abrir los ojos acerca de los intereses de los poderosos, recordar las motivaciones de lo que muchos de ellos hicieron en el pasado  (no tan lejano) y, sobre todo, defender tus derechos fundamentales. Jamás en la historia de la humanidad se han restringido derechos sin un argumento loable detrás, un argumento que convenciera a la gente de que tenían razón y que era necesario hacer lo que estaban haciendo. Poco a poco, de manera sibilina… hasta que fue demasiado tarde. El MIEDO funciona con TODO el mundo; el miedo a la muerte aún más. Es el ARMA más poderosa que existe contra el ser humano. Nunca lo olvides. 

 

Del horror microscópico surge “El niño que soñaba con dar un abrazo a su padre”, relato magistral del escritor Fernando Novalbos.

Quizá se te antoje excéntrico, maniqueo e incluso inhumano reconocer que de las peores experiencias vitales de un escritor nacen las mejores obras de la historia de la literatura. Sin embargo, tras leer ” El niño que soñaba con dar un abrazo a su padre” albergo la absoluta certeza de que coincidirás conmigo en que así es.

“El sentido de las cosas hace semanas que muere en mis poemas, bajo el polvo, el humo y la desesperanza”

Estamos ante un grito silenciosamente desgarrador de la parte más sensible de un hombre de letras, privado de acompañar a quien le dio la vida en los últimos días de la suya. Ante el alma desnuda de un escritor versado en poemas que se verá obligado a batallar contra el peor temor de un ser humano: la pérdida de un padre.

Dice el autor, con gran acierto, que “Escribir consiste únicamente en aderezar el arte con el sueño. Y hay una verdad incuestionable, el otro lado de la realidad”. En este relato, Fernando Novalbos pinta cómo ese otro lado, que llegó a su vida en forma de horror microscópico al que la ciencia denominó COVID-19, le negó ese abrazo que tanto necesitaba, ese que derivó en “una aventura retorcida que acaba en un laberinto de tinieblas” según sus propias palabras. Pero, del mismo modo que abandona las letras, aparta a su musa una temporada de su lado y quiere tirar la toalla cuando “tiembla por el miedo de la desolación perdida“, se atreve, muy poco después del golpe más impío de su vida, a retomar el papel y a reconciliarse con ella. Así verá la luz a un magistral retoño literario que, aventuro desde mi pasión por la literatura, se convertirá en uno de los mejores relatos en castellano de este 2021.

Desde aquí quisiera darle las gracias al autor por hacerme partícipe de su manuscrito antes de que viera la luz -gracias a Ediciones Europa- contando con mi colaboración profesional como su correctora literaria. Jamás me he sentido tan orgullosa de que un libro de otro escritor naciera a los lectores, aunque haya sido con un pedacito minúsculo de mí.

 

El letargo de un país.

El letargo de un país

harto de vino y cordero

que piensa que lo primero

es al miedo combatir.

El miedo infalible ataca

luego te tapa los dientes

y al mayor de los valientes

acobarda y clava estaca.

La inteligencia exiliada

y censurados ruidosos

con las islas de famosos

crean masa adoctrinada.

Mientras te encierran y callan

apelando a tu salud

te van subiendo la luz

con cifras de las “batallas”.

Ley de bulos, de salud

para que nadie se atreva

al fuerte a poner a prueba

por su ausencia de virtud.

Mientras bailen marionetas

con cuarto de circo y pan

llenos de diazepam

ignorarán estas tretas.

Errores más comunes de los escritores noveles y cómo evitarlos.

Después de más dos años revisando manuscritos de otros autores y conociendo a escritores que quieren publicar su primer libro, he considerado conveniente detallarte los errores más comunes entre los escritores noveles y explicarte cómo puedes evitarlos.

 

1- Revisar tu manuscrito justo después de terminarlo.

Es un error que no solo cometen escritores noveles, sino autores que ya han publicado varios libros.

Cuando terminas un texto debes dejarlo reposar y verlo “con ojos nuevos”, es decir, evitar que tu texto esté demasiado reciente. Si revisas el manuscrito muy pronto, lo más probable es que no veas los fallos, seguramente ni las faltas de ortografía, ya que todavía lo tienes en la cabeza. Esto sucede porque en realidad no estás leyendo, estás suponiendo lo que pone, porque acabas de escribirlo y aún lo recuerdas. Conviene dejar un plazo de un mes o mes y medio de reposo antes de la primera revisión.

2- No encargar la revisión del manuscrito a un profesional.

Un libro publicado con faltas de ortografía, tipográficas o incluso frases poco comprensibles es un libro que se dejará de vender en poco tiempo. Ten en cuenta que un libro es, al fin y al cabo, un producto y, como tal, el cliente ha pagado dinero por él y merece calidad. Si se supone que un libro es cultura, ¿tiene algún sentido que contenga faltas de ortografía o frases incorrectas? Por favor, no caigas en el error de publicar cualquier cosa porque todos los meses de trabajo que has dedicado a tu libro se irán al traste en dos segundo con un “en verdad”, un “habían cuatro personas” o un “hechar de la sala”. Confiar en un experto en corrección -como siempre digo tu abuela, tu novio o tu mejor amiga no valen, a no ser que se dediquen a ello profesionalmente- es el mejor modo de demostrar que te importa tu libro y que no estás dispuesto a publicar cualquier cosa ( “con tal de cumplir tu sueño” frase que ya he oído demasiadas veces y que no puedo compartir. Si vendes tu libro al público vende algo en condiciones; si quieres cumplir un sueño, imprime unos pocos para amigos y familia y regálaselos).

3 – Diseñarlo y/o maquetarlo tú mismo o un amigo (que no se dedique a ello         profesionalmente).

No me canso de repetir que, en la inmensa mayoría de los casos, las portadas venden el libro, es así, queramos o no. Puede que creas que tu diseño o idea es preciosa, y quizá tengas razón, pero un profesional ( un buen profesional, claro) sabrá lo que hace y por qué. El resultado de un diseño y maquetación profesionales no tienen comparación con algo “casero” y son importantes si quieres vender tu libro a alguien más aparte de tu familia y tus amigos.

4 – Publicar con la primera editorial que te llama.

Quiero aclarar bien este punto, ya que podría llevar a confusión. Con “publicar con la primera editorial que te llama” quiero decir no contrastar ni buscar información sobre el mundo editorial antes de lanzarte a publicar y estudiar bien todas las opciones (preferiblemente, contactar con autores que ya hayan publicado con esa misma editorial para que te trasladen sus impresiones) no que la primera en llamarte sea necesariamente mala o la peor.

A menudo me encuentro con autores noveles que me dicen que es normal ( “y hasta los autores literarios más conocidos los hacen” dicen) crear una campaña de Crowfunding para pagar los gastos que conlleva publicar un libro. Esta opción es totalmente comprensible si vas a autopublicar, pero mucho cuidado con las editoriales que te lo ofrecen para luego dejarte solo el 10% de beneficio como derechos de autor, puesto que ya han pagado tu libro todos los que han aportado dinero en la campaña. El dinero de esas ventas (exceptuando IVA e IRPF, claro) debería ir a tu bolsillo.

También es muy importante tener en cuenta lo que te digan desde la editorial (a eso me refiero cuando digo “la primera que te llame”, ya que este tipo de editoriales suelen tardar una semana o quince días en decirte que publican contigo, cuando lo normal es que tarden una media de entre tres y seis meses en contactar contigo para ofrecerte publicar con ellos) pues estas editoriales funcionan básicamente como imprentas, es decir, te cobran por todos los gastos de impresión y por su trabajo ( maquetación y diseño del libro) porque solo les interesa tu dinero, no tu manuscrito. En estos casos, el trabajo de revisión editorial es inexistente ( se publica tal y como lo hayas mandado tú) y el de diseño y maquetación, con frecuencia, deja bastante que desear; el acompañamiento editorial tras salir el libro de imprenta tampoco lo verás por ninguna parte.

Si vas a pagar, exige, si vas a publicar con editorial tradicional, también; el resultado tienen que ser profesional, pues ellos costearán todo, pero también se llevarán la mayor parte. No te conformes con publicar cualquier cosa; tus lectores merecen algo decente. Y si quieres vender tus libros, por supuesto, un producto de calidad.

5- Esperar a que la editorial venda tu libro.

Me gustaría especificar en este punto que hablo acerca de las editoriales de autoedición -por muy influyentes que te parezcan y por muchos servicios suculentos que te ofrezcan- y de bastantes editoriales tradicionales pequeñas, cuyo personal laboral es tan escaso que no tendrán mucho tiempo para ayudarte con la visibilización de tu libro una vez lo hayáis publicado, ya que tendrán que contactar con librerías, grandes plataformas y seguir valorando los manuscritos de otros autores. Con esto quiero decirte que, cuando eres un autor novel, o no tanto, tendrás que dar a conocer tu libro tú mismo en Internet, librerías, redes sociales, presentaciones y demás; de ahí que insista tanto en que cuidar al máximo el resultado que vas ofrecer al lector, hará la diferencia y que tu trabajo como autor no termina si no que comienza al publicar. 

Espero haberte ayudado a evitar estos errores, que traen más de un dolor de cabeza, te lo aseguro. 

Si quieres que revise tu manuscrito, contacta conmigo a través del siguiente formulario: