Madera de savia azul: un clásico contemporáneo.

Hablar de Madera de savia azul y recordar automáticamente a los clásicos de las letras en castellano es prácticamente inevitable. La pluma del extremeño José Luis Gil Soto es austera, sencilla, clara y, de vez en cuando, muy profunda.

Estamos ante una novela muy atractiva a ojos del lector, ambientada en un tiempo y un espacio indeterminados, que se podrían presumir cercanos territorialmente, pero bastante alejados desde el punto de vista temporal. Un espacio-tiempo creados para facilitar la identificación de todo aquel que se acerque a conocer el libro.

Madera de savia azul habla al mismo tiempo del éxodo de todo un pueblo, de la búsqueda incesante de un padre por recuperar a su hijo y de las intrigas de una corte real vapuleada por la muerte y la ambición. Pero, ante todo, habla de las miserias del género humano en todas sus facetas y de las contradicciones internas que todos experimentamos a lo largo de la vida, a través de unos personajes magistralmente construidos.

“Los ojos de Willem comenzaron a brillar por lágrimas tímidas, aguantadas a fuerza de luchar contra el llanto; pero Astrid no las vio, porque seguía con sus ojos más allá de los vidrios, en el lugar donde duelen los recuerdos”

Una novela donde su autor entrelaza de un modo soberbio el presente y el pasado; sirviéndose de una estructura profundamente meditada que provocará que el interés del lector por la historia vaya “in crescendo”.

Su apoteósico e inesperado final te hará guardar este libro en un rincón destacado del corazón.